Sarampión: oportunidades desaprovechadas y por aprovechar
- Julio Alberto Martinez Cisneros
- hace 7 horas
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El brote de sarampión que atraviesa México en 2025–2026 no puede entenderse únicamente como un “regreso” de una enfermedad prevenible, sino como el resultado previsible de una dinámica epidemiológica bien conocida que entra en contacto con coberturas de vacunación heterogéneas y con rezagos acumulados en la protección poblacional. A partir de los boletines epidemiológicos oficiales publicados, es posible reconstruir la trayectoria temporal del brote y analizarla con herramientas clásicas de la epidemiología matemática, particularmente los modelos compartimentales tipo SEIR y la estimación del número reproductivo efectivo (Rt), que resulta mucho más útil para la toma de decisiones que el famoso R₀ teórico del sarampión.
En el caso de México, los informes nacionales muestran un incremento sostenido de casos confirmados, pasando de poco más de seis mil casos acumulados a inicios de enero de 2026 a más de ocho mil cuatrocientos a principios de febrero del mismo año, con dispersión ya documentada en cientos de municipios. Sin embargo, cuando se observa el comportamiento subnacional, Jalisco destaca no solo por el volumen de casos, sino por la velocidad de crecimiento durante las primeras semanas de 2026. Los boletines estatales permiten identificar que Jalisco pasó de menos de cien casos confirmados acumulados a mediados de enero a más de mil cien a inicios de febrero, lo que implica una multiplicación cercana a doce veces en un periodo aproximado de veinticinco días. Este crecimiento es compatible con un tiempo de duplicación cercano a una semana, una señal inequívoca de transmisión activa y sostenida.
Traducir este crecimiento a términos epidemiológicos implica estimar el Rt observado. Considerando que el intervalo serial del sarampión se sitúa, en promedio, entre diez y catorce días, con valores medios reportados alrededor de once a doce días, el patrón observado en Jalisco es compatible con un Rt claramente mayor a uno, en un rango aproximado entre 2.5 y 4, dependiendo del supuesto exacto del intervalo generacional. Este dato es crucial: no describe una propiedad intrínseca del virus, sino el resultado combinado de la fracción susceptible de la población, la intensidad de los contactos y la oportunidad de las medidas de control.
En otras palabras, el brote no está creciendo porque el sarampión “sea imparable”, sino porque las condiciones actuales permiten que cada caso genere varios secundarios.
Aquí es donde los modelos compartimentales ayudan a ordenar la discusión. En un esquema SEIR simplificado, la velocidad del brote depende, en gran medida, del tamaño del compartimento susceptible. En enfermedades con un R₀ tan elevado como el sarampión, el umbral de inmunidad poblacional efectiva se sitúa por encima del 92–95%, dependiendo del contexto. No obstante, la inmunidad no depende solo de la cobertura administrativa reportada, sino de la cobertura efectiva, que incorpora la necesidad de dos dosis y la efectividad real de la vacuna. Las estimaciones regionales de la Organización Panamericana de la Salud muestran que, para México, la cobertura de la primera dosis de SRP ha oscilado en años recientes entre 80% y 91%, mientras que la segunda dosis se mantiene considerablemente más baja, entre 69% y 79%, muy por debajo de lo requerido para impedir la transmisión sostenida. A esto se suman los hallazgos de encuestas nacionales, como ENSANUT, que documentan brechas importantes en esquemas completos y heterogeneidad territorial, lo que favorece la existencia deamplios bloques de población susceptible.
Cuando estos niveles de cobertura se introducen como escenarios en un modelo compartimental, el resultado es consistente con lo observado en los boletines: con coberturas efectivas intermedias o bajas, el Rt no logra descender por debajo de uno y el brote se mantiene, o incluso acelera. En contraste, los escenarios en los que se logra incrementar rápidamente la inmunidad efectiva mediante vacunación de bloqueo y barridos focalizados permiten reducir el Rt de forma sustancial. La experiencia acumulada con sarampión sugiere que, una vez que Rt se mantiene por debajo de uno de manera sostenida, el descenso en casos comienza a ser visible tras uno o dos intervalos generacionales, es decir, entre dos y cuatro semanas. Sin embargo, alcanzar un control operativo —entendido como la interrupción de cadenas de transmisión y la reducción a brotes residuales— suele requerir al menos dos o tres meses adicionales, especialmente en contextos urbanos con alta movilidad y heterogeneidad en la cobertura.
Desde esta perspectiva, el brote en Jalisco no debe leerse como un escenario aislado, sino como un indicador sensible de las consecuencias acumuladas de coberturas insuficientes y de la dificultad para sostener niveles de inmunidad poblacional extremadamente altos en el tiempo. La comparación con el comportamiento nacional refuerza esta lectura: mientras el brote se distribuye de manera más dispersa a nivel país, en Jalisco la dinámica sugiere focos de transmisión intensa que aceleran el crecimiento local. Esto implica que las estrategias genéricas pueden no ser suficientes y que el control real del brote depende de intervenciones rápidas, focalizadas y sostenidas en los territorios donde el Rt permanece elevado.
En última instancia, los modelos no pretenden predecir el futuro con exactitud, sino ofrecer un marco para entender qué palancas son realmente efectivas. En el caso del sarampión, el mensaje es claro y consistente con décadas de evidencia: sin coberturas efectivas cercanas al 95% y sin una respuesta rápida que reduzca la transmisión en los focos activos, el brote no se controlará por inercia. Por el contrario, cuando estas condiciones se cumplen, incluso una enfermedad con un índice de reproducibilidad tan alto puede ser contenida en escalas de tiempo relativamente cortas. El reto no es técnico, sino operativo y político: sostener la vacunación y la vigilancia como prioridades permanentes, incluso cuando la enfermedad parece haber desaparecido.
Referencias (formato APA)
Organización Panamericana de la Salud. (2025). Actualización epidemiológica: Sarampión. https://www.paho.org
Organización Panamericana de la Salud. (2026). Alerta epidemiológica: Sarampión en la Región de las Américas. https://www.paho.org
Instituto Nacional de Salud Pública. (2023). Cobertura de vacunación en población infantil: ENSANUT Continua 2022. https://ensanut.insp.mx
Vink, M. A., Bootsma, M. C. J., & Wallinga, J. (2014). Serial intervals of respiratory infectious diseases: a systematic review and analysis. American Journal of Epidemiology, 180(9), 865–875. https://doi.org/10.1093/aje/kwu209
Secretaría de Salud. (2026). Boletines epidemiológicos diarios de sarampión. Dirección General de Epidemiología, México.



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